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ENTRECHILENOS

Augusto Alvarado, Presente Entre Nosotros

Por ROBERTO TELLO 

Querido Augusto:

Estamos en el comienzo de esa idea que compartimos allá por noviembre del 2005, cuando el destino de militantes nos juntó en ese hermoso proyecto de trabajar juntos para la candidatura de Michelle Bachelet, la que ahora es presidenta de Chile.

Recuerdo la noche de tu inesperada partida, y trato de pensar solo en ese día, buscando algún indicio, no sé, alguna señal, que me explique lo inexplicable y recuerdo que una compañera te regalo un trebol de cuatro hojas que ella había encontrado en su jardín, el cual dejaste olvidado en tu gastado cuaderno de anotaciones.Demasiado poco para explicar tu partida.Aunque siga sintiendo ese apretón de manos de aquella noche y mis retinas guarden tu imagen de hombre curtido por años de lucha al servicio de principios tan nobles como la justicia, la igualdad y la solidaridad.

Quedó inconcluso esto de crear un espacio democrático de participación, donde se piense en voz alta, poniendo el acento en aquello que pueda ser trascendente para la colectividad. Recuerdo que intercambiábamos ideas acerca de lo que tendríamos que hacer respecto de esto y llegamos a la conclusión abrumadora de que esta todo por hacerse; que lo fundamental de cualquier empresa es el factor humano, que no alcanza solo con la comunión de ideas si no se logra coherencia y responsabilidad.

Eras bastante pesimista a la hora de evaluar el desempeño de todos los que participamos en iniciativas de organización, señalando los defectos que obstaculizan el accionar y no nos permiten concluir una tarea con éxito. Pero mirando hacia el futuro señalabas que las posibilidades estaban dadas, ya que los chilenos aprendíamos rápido de la experiencia acumulada y siempre nos dábamos una nueva oportunidad.

Y estamos en eso, dándonos una nueva oportunidad, buscando la forma de aplicar lo aprendido y trabajando con la mirada puesta en el futuro, sumándole al esfuerzo esa humildad tan propia de tu persona, que algunos arrogantes mal interpretaban.

Ya sabrás donde quiera que estés, que tenemos una presidenta por primera ves en la historia de nuestro país, rompiendo con todos los preconceptos machistas existentes y los dogmas culturales de orden político, que señalaban que esto era imposible.Todo se puede cuando se quiere, esa es la enseñanza que nos deja este acontecimiento y sostenido en esto, podemos decir que también es posible una sociedad más justa y equitativa.Tu aporte en esta empresa, fue un granito de arena como el de tantos otros. Para los que compartimos esta tarea contigo, tu presencia fue mas que eso, especialmente para mí, que a pesar del poco tiempo compartido, supe apreciar tus capacidades, lo que permitió jerarquizar esta amistad con la cual me honraste.

Me dejaste un maletín virtual con algunas de tus cosas, en el que se encuentra tu admiración por el Colorado Ramos y esa idea compartida con éste, por un nacionalismo latinoamericano, de ponchos y ojotas, cobre y petróleo, poetas y escritores, indios y mestizos. Dejaste también en él, tu herido recuerdo de prisionero político en isla dawson, en manos de los ladrones y asesinos del régimen pinochetista. Y el Guatón Abdala, personaje creado por ti, en un cuento que recrea las andanzas de un contradictorio represor al servicio de la dictadura pinochetista en la decada del 70. Lo comparto con todos los que te conocieron y te quisieron.

Dejaré algunas cosas por desempolvar para más adelante, con la idea de invocarte, cuando la arrogancia y el personalismo se quieran imponer por sobre la sencillez y la solidaridad.

Tu Amigo

Roberto Tello.

 

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DURA RESPUESTA A PRESIDENTE DE FEDACH

Ricardo Soler,  respetado dirigente chileno en la Argentina, ha respondido con energía a los dichos de Carlos Méndez, Presidente de Fedach, quien hiciera llegar una extensa carta de quejas a distintas autoridades consulares y chilenos residentes en Argentina. Esta durísima respuesta de Soler, se suma a otras como la de Roberto Tello, quien también expresó su profundo rechazo a los dichos de Méndez.

Transcribimos a continuación el texto completo de la carta de Soler, para dejarla a consideración de los lectores.

  
"Durante años, Méndez,  repartiste sonrisas apretones de manos y tarjetas personales adjudicándote la representación de los chilenos en la Argentina. Y creíste además que tienes algún derecho divino sobre la colectividad que, ejercido, debe conducir a  obedecer tus mandatos.
 

Que lástima para tí, Méndez, que por fin la colectividad se dió cuenta que solo puedes representarte a ti mismo y cuando te presentas con el título de Presidente de Fedach te refieres sólo a unas cuantas organizaciones, que todavía ingenuamente creen, tiene algún valor ser afiliadas a esa organización.

 Bahía Blanca, Mendoza, Bariloche, Río Negro -solamente por nombrar algunas- se retiraron  de Fedach .¿se te olvidó hacer un comunicado informándolo a la colectividad?.  Debieras dedicarte con el mismo esmero que escribes, a ver que pasa en la organización que "presides" desde hace diez años.

¿No será que están un poquito cansados de tu figura, y que en diez años nunca obtuvieron un beneficio de esta Federación?
 
Méndez: tienes que convencerte que lo que  no conseguiste con los apretones de manos y las tarjetas tan bien distribuidas ya no puedes hacerlo, porque lamentablemente para ti, todos te conocen, la Dirección de Dicoex que corriste a Santiago para postularte, creo que solo si el país estuviera de remate pensaría en ti, "Diputado de los chilenos en el exterior..."  seguro que pasarás los cien años y no se te va a dar ¡qué pena tanto esfuerzo inútil!
 
Como invitado especial, es decir, chilenos que aportamos a nuestra colectividad desde la cultura, las profesiones que ejercemos, las organizaciones civiles y que no estamos en fedach  y nunca tuvimos oportunidad de que nos conozcan, hoy estamos representados democráticamente en las actividades en las que podemos participar.
 
Tantas carillas,  Méndez, sólo para aclarar lo que todos los chilenos que de alguna manera representamos a la colectividad ya lo sabemos, hoy tenemos presencia y somos recibidos y escuchados  en una Embajada que nos atiende  con deferencia.
 
Y por último al grano, deja las  historias, porque como no te dejaron participar por más que lo solicitaste, haciéndote cargo del Consejo de Iniciativa Ciudadana, que invitó a  los chilenos a ejercer su derecho ciudadano votando en Chile, te has dedicado en forma vil y deleznable a  culpar y envilecer un trabajo que se hizo con honestidad y gran esfuerzo. Que los problemas que se presentaron eran todos solucionables. Pero no; tú enviaste acólitos especialmente para magnificar y sobretodo provocar y desde luego llamar prensa y TV local, llamados a la Embajada para involucrarla, Fax a la Presidencia y todo lo demás que se te ocurriera.
Como quedaste fuera de un trabajo honesto de alguna manera tenías que figurar.
 
Ahora quieres estar a cargo del recibimiento a nuestra Presidenta con tu segunda de a bordo en la Fedach, de también largos diez años continuos, Magali, que según tú sería la indicada ¿acompañado de cuanta plata dijiste?
 
Ya es caro e impresentable que tú estés en algún  lugar en que nuestra Presidenta Michelle Bachelet participe y más encima hay que pagarte.
 
Bueno tus viajes, tus “Congresos fantasmas”,  todo te lo financia DICOEX porque todavía no saben  de las mentiras de  tu organización.
 
DICOEX, antes de girarte un sólo centavo debiera exigirte los últimos balances y hacer auditoria de lo que recibes. Además, debiera pedirte las personerías jurídicas que según tú lo has dicho públicamente, tienen tus ochenta organizaciones. Además de ubicarlas ya que la gran mayoría son inexistentes."
 
 
 

FRANCIA: UN NUEVO MAYO DE 1968?


Miles de jóvenes amenazan con más manifestaciones, tomas de universidades y protestas callejeras en repudio de una nueva normativa impulsada por el Gobierno que pretende reducir el alto desempleo que afecta a ese sector etario de la sociedad.

a Nación

LORENA BELLEMANS

París

Un millón de manifestantes en las calles el martes, huelga de 47 universidades el miércoles, toma de la Sorbona con una treintena de heridos y 11 detenidos entre el jueves y el sábado... Así se resume la última semana en Francia. El motivo, el CPE (Contrato Primer Empleo), propuesto por el Primer Ministro Dominique de Villepin, donde los jóvenes menores de 26 años comenzarán a ser puestos a prueba por dos años antes de poder acceder a un contrato fijo.

Pero la causa más profunda es el inmovilismo y la falta de horizonte para una parte de la sociedad que se siente ignorada por el Gobierno al momento de lanzar sus políticas, juzgadas indispensables para tomar al fin el tren del liberalismo, al que Francia intenta subirse desde hace décadas.

Estos mismos sentimientos de frustración juvenil fueron los detonantes de los motines callejeros del año pasado en varios suburbios de París y varias otras ciudades.

Pero la causa puntual de la actual reacción juvenil es el Contrato de Primer Empleo propuesto por De Villepin y que comenzará a ser aplicado desde esta semana.

Concebido para paliar la cesantía endémica que sufren los jóvenes entre 25-35 años (la cual supera el 30% en este sector etario, mientras que a nivel nacional es de 9% desde hace más de 10 años), este nuevo tipo de contrato fija un “período de prueba” de dos años para quienes recién se incorporan al sistema. Los conservadores dicen que la mayor flexibilidad impulsará a las compañías a tomar más empleados.

“Estamos en liquidación”. “El liberalismo no impondrá su ley”. “No heredemos precariedad a nuestros hijos”. Así rezaban las pancartas de entre cuatrocientos y un millón de jóvenes (las cifras varían según las fuentes) que iniciaron su protesta el martes 7 de marzo en las calles de toda Francia. “Estamos delante de un Gobierno que no escucha a su pueblo. Por ello es que no nos queda otra alternativa que salir a la calle”, dice Thibaut, de la Universidad Paris 1 Tolbiac.

“El empleador va a poder echarnos cuando quiera ¿qué institución financiera va a darnos crédito si no tenemos un trabajo fijo? Somos peones, que no valemos, no pesamos nada, pareciera que estamos en liquidación”, afirmó Eloise, 20 años, portavoz del comité de movilización de la asamblea general de estudiantes de la universidad de Nanterre.

“Villepin dice que será inflexible... pero somos nosotros los que hasta ahora hemos sido demasiado flexibles... las manifestaciones serán más numerosas si no nos escuchan”, advirtió.

La presión ya se hace notar: De Villepin permaneció ayer en París para enfrentar la crisis y responder preguntas en el Parlamento mientras el Presidente y los demás ministros se encontraban en Berlín.

¿UN NUEVO 1968?

Mientras el Parlamento francés aprobaba el jueves el CPE, los jóvenes construían barricadas con sillas y mesas, bloqueando las puertas de entrada a la Sorbona, el símbolo de la movilización juvenil desde 1968. Como si esta actitud marcara el despertar de la juventud frente a una sociedad inmóvil, nostálgica de un pasado glorioso que ya no existe o bien ya no alcanza para todos.

Pero a diferencia de la toma del ‘68, un movimiento esencialmente parisino y burgués, el fenómeno de esta semana ha traspasado tanto las fronteras de la capital como las fronteras sociales. París, Saint-Denis, Créteil, Nanterre, Toulousse, Nantes, Grenoble... A todos los une la misma angustia: un futuro cada vez más incierto.

Lo que está en juego hoy en día es un modelo económico y social que los jóvenes tratan de salvar, mientras el Gobierno intenta desesperadamente cambiar el llamado “Estado-providencia” en nombre de la integración económica mundial.

Tal como en 1968, el movimiento amenaza con implicar a los trabajadores. Trece sindicatos han declarado su apoyo a la demanda estudiantil de retiro total del CPE.

Sea cual sea el desenlace, Dominique de Villepin expone con su arriesgada maniobra su imagen presidenciable a sólo meses del inicio de las campañas, favoreciendo sin querer a su rival al interior de la derecha, Nicolás Sarkozy.

LA CHILENIDAD NO ACABA EN LAS FRONTERAS DEL PAIS

Esta reflexión quiere ser una respuesta a las voces que desde la derecha chilena se alzan para defenestrar a priori el intento que se quiere hacer para permitir que los cientos de miles de chilenos que vivimos en el exterior podamos ejercer nuestro derecho a voto.

por Rafael Araya Masry    

 

Para muchos han sido razones de índole económica o laboral. Para otros, el forzado o forzoso exilio que en su momento significó casi con seguridad salvar la vida. La propia y la de los más cercanos para preservar de ese modo el derecho de los que vendrían después, aquellos que habrían de nacer y crecer en una cultura diferente de esa que conocieron sus padres. La que enseñó a añorar el color y el sabor de nuestra geografía, de nuestras canciones, nuestra gente. Aquella que muchas veces significó más de una lágrima en medio de un mar de añoranzas, o de una añoranza en medio de un mar de lágrimas, la misma que nos hizo permanecer siempre cerca de equipajes nunca del todo desechos y atentos a la posibilidad de un regreso visto y esperado quizás a la vuelta de la esquina como una forma de que la esperanza perviviera, alimentada por deseos que sólo la identidad primaria puede darnos, la de sentirnos chilenos. Tanto como el que más y no menos que ninguno.

Por todo esto es que duele más aún que hoy alegremente se diga que quienes vivimos fuera de nuestro país no podemos gozar de las mismas prerrogativas que quienes sí lo hacen, como si el hecho de no residir en Chile implicara necesariamente un estigma que nos ubica como chilenos de segunda categoría, condenándonos a una situación de ser verdaderos parias ante nuestros legítimos derechos ciudadanos.

Cuando por derecha se afirma  que “quienes viven en el extranjero no pueden votar en las elecciones ya que no sufren directamente las consecuencias de lo que elige el país” Senador UDI, Hernán Larraín), se olvidan ellos que muchos de los que enfrentan esa situación -tal vez la gran mayoría- no residen en Chile porque personajes como él fueron partícipes y cómplices directos de un modelo de represión y de exclusión económica, política y social de una gran mayoría de compatriotas en momentos en que decir “voto” era mala palabra.

Pero al parecer, el trasfondo de esas lamentables afirmaciones provenientes desde la más anquilosada derecha política, tiene su justificación en alegres cuentas de orden aritmético respecto a la esencia y tendencia del voto que pudiera emitirse desde el exterior.

Y es ahí donde puedo darles la razón, porque sin duda el más alto porcentaje de quienes hoy estamos fuera de Chile, casi con seguridad no apoyaríamos a esa derecha excluyente y autoritaria, es decir, contribuiríamos a sostener y avalar con nuestro
sufragio una forma de ejercer el gobierno que garantice las más caras aspiraciones de equidad, de crecimiento con justicia social y de inclusión de los más desvalidos.

Peso toda esta oscurantista posición de la derecha más recalcitrante tiene que ver con la vigencia de un sistema electoral perverso que no contempla la voluntad esencial de las mayorías electoras, el sistema binominal, verdadera última trinchera de una forma de entender al país a partir de la conservación de prebendas emanadas desde los tiempos de la dictadura militar y de las cuales, sin duda, son los únicos y grandes herederos y beneficiarios.

El libre ejercicio de los derechos ciudadanos es inherente a la condición primaria de ser chilenos independientemente del lugar en donde nos toque vivir. Es demasiado tiempo y demasiada historia lo que avala esta premisa esencial. La búsqueda de la  sobrevivencia política por parte de la derecha ha encontrado un camino absolutamente favorable en la vigencia del actual sistema electoral. Porque no sé en dónde estarían hoy unos cuantos parlamentarios de las fuerzas políticas que la representan si ése sistema fuera de representación proporcional. Porque escudarse en una supuesta forma de “dar gobernabilidad al país” no alcanza. Es sólo retórica destinada a justificar su incapacidad de ganar en juego limpio y una forma mañosa para preservar aquellos nichos de poder donde sus intereses no se vean amenazados.

Ya conocemos bien lo que significa quitar sus derechos ciudadanos a muchos compatriotas exiliados por diversas razones. Sin ir más lejos se me viene a la memoria la figura de Orlando Letelier, a quien ellos quitaron inclusive su nacionalidad a días de ser asesinado a manos de la siniestra DINA en una calle de Washington por expresa orden de Augusto Pinochet. Ni hablar del auto exilio del Libertador, Don Bernardo O´Higgins, luego de abdicar al poder para evitar una segura guerra civil, dirigida por esa misma derecha conservadora que veía en sus posiciones liberales una amenaza en ciernes para sus privilegios. También le fueron cercenados sus derechos.

Es hora entonces de terminar de una buena vez con esta injusticia de años que sólo ha significado un profundo sentimiento de frustración entre quienes desean ejercer su sagrado derecho a voto desde el exterior. Es hora de que el sistema electoral en Chile sea modificado en aras de garantizar la igualdad de oportunidades para elegir y ser electo. No nos basta a los que estamos lejos con añorar nuestra patria desde la memoria y regocijarnos con el sabor de nuestras comidas, con un encuentro deportivo o con la simple evocación de la patria. Necesitamos sentirnos iguales a todos los chilenos a partir del libre ejercicio de nuestros derechos.

Porque nuestra condición de chilenos no puede ser prisionera del capricho de una clase política que desde la derecha nos ve tan sólo como una amenaza a sus cálculos proselitistas. Tenemos el derecho de ser y sentirnos iguales a todos nuestros compatriotas, porque aún desde la distancia tenemos vivo el fuego de ser chilenos a cabalidad con los mismos deberes y derechos que  cualquiera que hoy habite nuestra larga y angosta faja de tierra. 

Nuevos vientos desde la izquierda o aire caliente desde una nueva derecha


Escribe JAMES PETRAS 
Tomado de Rebelión
Traducido del inglés para Rebelión y Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística, por Carlos Sanchis

Introducción

Hace varios años le pregunté al editor de un importante periódico de negocios estadounidense (Forbes) sobre un presidente mexicano (Echevarría) que estaba hablando en una conferencia de izquierdas que conmemoraba al presidente chileno, Allende.

Contestó, "Le habla a la izquierda y trabaja para la derecha."

Una revisión real de la actuación reciente de los presidentes de "centro- izquierda" de América Latina, se ajusta muy bien con lo contrario al comentario de ese editor del Forbes, y que es contraria a mucha de la opinión de la izquierda europea y estadounidense.

Qué es izquierda: métodos

Antes de cualquier discusión de los regímenes de "centro-izquierda" en América Latina hoy, es importante repasar lo que quiere significa exactamente ser de izquierdas desde una perspectiva histórica, teórica y práctica. El método para determinar "que es la izquierda" está basado en analizar la esencia y no los símbolos o la retórica de un régimen o un político. Las medidas prácticas incluyen los presupuestos, la propiedad, los beneficios, el empleo, la legislación laboral y las prioridades en el gasto y la renta. La clave está en centrarse en los actuales referentes sociales, en las configuraciones sociales de poder y de alianzas - no el pasado - dada la cambiante dinámica del poder y de las clases políticas. El tercer problema metodológico es diferenciar entre una campaña política y las políticas de un partido político en el poder, puesto que hay una conocida gran diferencia entre ellos.

Qué es izquierda: criterios

Histórica y empíricamente hay un acuerdo general entre académicos y activistas acerca de lo que constituye el criterio y los indicadores para definir a una política de izquierdas. Éstos incluyen: 1. Disminución de las desigualdades sociales, 2. Incremento de los estándares de vida, 3. El interés general y la propiedad nacional por encima de la propiedad privada y extranjera, 4. Los impuestos progresivos ( rentas/ empresariales) por encima de los regresivos (IVA, consumo), 5. Prioridades presupuestarias que favorezcan los principales gastos sociales e inversiones públicas en trabajo en lugar de subsidios a los explotadores y al pago de la deuda externa, 6. Promoción y protección de la propiedad nacional de las materias primas por encima de la explotación extranjera, 7. Diversificación de la producción para valorar productos añadidos como oposición a vender materias primas sin procesar, 8. Subordinación de la producción para la exportación al desarrollo del mercado interno, 9. Participación y poder popular en las tomas de decisión como oposición a las decisiones de la élite hechas a través de negocios, la banca internacional (FMI) y las élites políticas, 10. Consulta con los movimientos de masas en la selección de ministros claves en los gabinetes de gobierno en lugar de con las élites de los negocios locales y extranjeras, 11. Adopción de una política exterior antiimperialista contra el apoyo a los libre-mercados, a las bases militares y a las guerras imperiales y de ocupación, 12. Revocar privatizaciones perjudiciales, y oponerse a su ampliación y consolidación 13. Aumentando del salario mínimo en contra del exceso de pagos de la deuda externa y 14. Promoción de una legislación laboral que facilite la organización sindical, una educación y servicios de salud públicos gratuitos y universales.

Con estos criterios en mente podemos proceder a analizar y evaluar a los regímenes de "centro izquierda" contemporáneos para determinar si "los Nuevos Vientos de la Izquierda" están barriendo América Latina.

Brasil- Presidente Lula 2003-2006

Lula, incluso antes de su elección, firmó una carta de entendimiento con el FMI ( junio del 2002) para pagar la deuda externa, para mantener un excedente presupuestario del 4% (con posterioridad superior al 4,5%), para mantener la estabilidad macroeconómica y continuar con reformas neo-liberales. Encima de las elecciones, recortó drásticamente las pensiones de los empleados públicos en un 30% (y presumió de que él tenía el "valor" para llevar a cabo las "reformas" del FMI, en las que anteriores presidentes de derechas fracasaron). La política agraria se dirigió hacia financiar y subvencionar exportaciones del agro-negocio, mientras el programa de la reforma agraria se estancó e incluso retrocedió. La promesa de Lula a su "aliado", el Movimiento de Trabajadores sin Tierra (MST), para distribuir tierra a 100.000 familias cada año fue totalmente dejada de lado. Bajo el anterior régimen de centro-derecha del presidente Cardoso, 48.000 familias recibieron tierra cada año, en comparación a las 25.000 al año bajo Lula, quedando más de 200.000 familias acampadas junto a las carreteras bajo tiendas de plástico y 4,5 millones de familias sin tierra sin esperanza. Para "promover" la inversión de capitales, Lula introdujo una legislación laboral aumentando el poder de los patronos para despedir a los obreros y bajó el costo de la indemnización por despido. Los programas sociales de salud y educación fueron severamente reducidos en más de un 5% durante los primeros tres años, mientras que los acreedores de la deuda externa recibieron puntual (e incluso anticipadamente) los pagos de los 150.000 mil millones de dólares; haciendo de Brasil un "modelo" de deudor. Las anteriores privatizaciones, de dudosa legalidad, de la lucrativa petrolera (Petrobras), la minería (Vale del Doce), se ampliaron a bancos, a la infraestructura pública y a los servicios y telecomunicaciones - invirtiendo setenta años de historia - haciendo Brasil más vulnerable a la producción deslocalizada de propiedad extranjera. Las exportaciones de Brasil asumieron cada vez más el perfil de productor primario; las exportaciones de hierro, soja, azúcar, zumo de cítrico, y madera crecieron mientras que su sector industrial se estancó debido a los tipos de interés más altos del mundo, 18.5%, y a la bajada de los aranceles. Más de 25.000 obreros del calzado perdieron sus empleos debido a baratas importaciones chinas. Brasil, después de Guatemala, seguía siendo el país con las más grandes desigualdades de América Latina. La política de Lula en pro de la agro-exportación llevó a la explotación acelerada del bosque de lluvia del Amazonas y a profundas incursiones en el territorio indio brasileño, gracias a los recortes del presupuesto de las Agencias de Medioambiente y de Asuntos Indígenas.

Lula, en política exterior, envió tropas y funcionarios a que ocuparan Haití, para defender el régimen títere, resultado de la invasión orquestada por EE.UU. y la deposición del presidente electo, Aristide. Las diferencias de Lula con los EE.UU. sobre el ALCA eran claramente sobre la complacencia norteamericana con el "libre comercio" y no sobre defensa alguna de los intereses nacionales. Cuando Lula declaró, "el comercio libre es el sistema mejor, proporcionado a quien lo practica" - significaba su oposición a la protección y a los subsidios estadounidenses a la agricultura.

Los importantes ministerios económicos de Lula y los cargos en la banca central fueron dominados por banqueros de derechas, los ejecutivos corporativos y los ideólogos neo-liberales se unieron al FMI y las corporaciones multinacionales ocuparon los ministerios de Finanzas, Economía, Comercio y Agricultura; y el Banco Central.

Mientras Lula se opuso al golpe contra Venezuela en abril del 2002, patrocinado por los EE.UU., así como a otras medidas extremistas y habló a favor de una mayor interacción latinoamericana vía MERCOSUR, en la práctica sus principales políticas de comercio se centraron en ahondar sus lazos fuera de la región; con Asia, Europa y América del Norte.

Los datos empíricos en todos los indicadores importantes demuestran que Lula encaja más cerca del perfil de un político neo-liberal de derechas que de un presidente de "centro-izquierda". Los intelectuales y periodistas que clasifican a Lula como un izquierdista se apoyan en su bagaje social, sindical y ocupacional, de veinte a treinta años atrás y en sus teatrales gestos simbólicos populistas.

Argentina - Presidente Kirchner (2003- al presente)

Bajo el presidente Kirchner, Argentina ha crecido a una velocidad del 8.5% al año, incrementando sustancialmente los beneficios de la exportación, el desempleo se ha reducido de un 20% a aproximadamente un 15%, han aumentado las pensiones y los sueldos, se ha renegociado una porción de la deuda externa privada y se han revocado las leyes que les concedían impunidad a los verdugos militares. Comparado a las políticas liberales en extremo de Lula, Kirchner parece un líder progresista. Visto desde una perspectiva de izquierdas, sin embargo, el régimen queda bien lejos. Kirchner no ha revocado ninguna de las fraudulentas privatizaciones estratégicas de la energía de Argentina; petróleo e industrias eléctricas. Bajo su régimen los beneficios de las principales empresas de sectores agro-industriales y del petróleo han subido como un cohete sin los correspondientes aumentos de los sueldos. En otras palabras, las desigualdades o han aumentado, o han seguido siendo las mismas dependiendo de sectores. Mientras Kirchner ha financiado y subvencionado la revitalización de la industria y la promoción de las agro-exportaciones, los sueldos han alcanzado apenas el nivel de 1998, el último año antes de la crisis económica. Es más, mientras que los niveles de pobreza han decrecido de su cresta de más del 50% en el 2001, aún están cerca del 40%; para un país que produce bastante grano y carne para suministrar a una población seis veces el tamaño de Argentina. Los ministerios económicos, de finanzas y los banqueros centrales de Kirchner tienen lazos a largo plazo con el capital internacional y los bancos. Mientras el crecimiento económico y alguna mejora social han tenido lugar, mucho de lo cuál puede atribuirse a los favorables precios mundiales para la carne, el grano, el petróleo y otras materias primas. En política exterior Kirchner, como Lula, se opone al ALCA porque los EE.UU. se han negado a la reciprocidad bajando sus aranceles aduaneros.

La política exterior de Kirchner es escasamente antiimperialista: Las tropas Argentinas ocupan Haití a petición de los EE.UU. y se comprometen en maniobras conjuntas con los EE.UU.. Si bien Kirchner repudió la ley de impunidad, ningún nuevo juicio ni castigo han sido impartidos todavía. Al tiempo que Kirchner se opone a los ataques estadounidenses, apoya la propuesta estadounidense de llevar a Irán ante el Consejo de Seguridad de la ONU. Mientras que el desempleo ha descendido, uno de cada seis argentinos está todavía sin trabajo. La ayuda por desempleo permanece en los 50 dólares por familia al mes. Aunque los sueldos nominalmente han aumentado, la creciente inflación de más del 10% ha reducido los ingresos reales para la mayoría de empleados públicos. Las estructuras del poder socio-económico permanecen en su lugar; de hecho Kirchner ha jugado un importante papel restaurando y consolidando la hegemonía capitalista después de los masivos levantamientos populares de diciembre del 200o. Él ni ha redistribuido la propiedad, ni la renta ni el poder, excepto entre los diferentes segmentos de la clase capitalista. Su crítica a Washington sólo se extiende a las medidas del intervencionismo más extremo que buscan perjudicar los grandes negocios argentinos y convertirlos en un cliente impotente: de aquí la oposición de Argentina al intento del Departamento de Estado de formar un bloque anti-Chávez. El rechazo de Kirchner está basado casi exclusivamente en el hecho de que Argentina recibe gasolina y petróleo a precios subvencionados, ha afianzado un importante contrato de construcción naval y ha firmado lucrativos acuerdos de comercio con Venezuela para comercializar sus productos agrícolas y manufacturados. Con respecto a Cuba, Kirchner abrió relaciones diplomáticas pero ha mantenido su distancia. Si bien las relaciones diplomáticas son excelentes con Chávez, no comparte ninguna de sus políticas redistributivas.

En conclusión, en Kirchner no se halla ninguno de nuestros criterios como izquierdista. Es más claramente un conservador pragmático que disentirá de los EE.UU. cuando sea beneficioso para su agro-negocio y para la base social capitalista e industrial. En ningún punto, ha cambiado Kirchner nada del excedente presupuestario, empleado ahora para pagar la deuda externa, para financiar las deterioradas instalaciones de salud y educación y proveer de sueldos mejores al personal de esos vitales sectores públicos.

Uruguay-Presidente Tabare-Vázquez

Tabare Vázquez fue elegido por una coalición electoral (El Frente Amplio y Encuentro Progresista) que incluía a Tupamaros, comunistas, socialistas y un surtido de democristianos y liberal-demócratas. Sin embargo sus nombramientos claves en el Banco Central y el Ministerio de Economía (Danilo Astori) son neo-liberales de la línea dura y defensores de continuar el anterior constreñimiento del presupuesto hacia el gasto social al tiempo que se financia generosamente a las élites de la agro-exportación.

Durante la Cumbre Económica del Mar del Plata (Argentina) en noviembre de 2005, mientras decenas de miles protestaban contra Bush y Chávez declaraba la muerte del ALCA, Tabare Vázquez y Astori firmaron un amplio acuerdo alcanzando sobre “ protección de inversiones” con los EE.UU. que abrazaba los más importantes principios del mercado libre incluidos en el ALCA. Astori, con el apoyo de Tabare Vázquez, no sólo ha rechazado la re-nacionalización de empresas, sino que ha propuesto proceder a privatizar las principales empresas del estado incluso una compañía de agua, a pesar del voto en referéndum popular que sobrepasó el 65% a favor de mantener la propiedad estatal. El régimen de Tabare Vázquez no ha tomado ninguna medida para disminuir las desigualdades y ha puesto en su lugar una vil "creación del trabajo" y un programa de ayuda y comida de emergencia que cubre a una pequeña porción de pobres, uruguayos indigente y desempleados.

Mientras el gobierno ha extendido la alfombra real a los pies de una factoría celulosa de propiedad finlandesa, altamente contaminante que perjudicará a las comunidades pesqueras y quizás incluso a importantes instalaciones turísticas aguas abajo. La firma unilateral de Tabare Vázquez y Astori con la polémica fábrica ha producido un importante conflicto con Argentina que hace frontera con el Río Uruguay donde la planta se establecerá.

El régimen de Tabare Vázquez ha rechazado cada posición programática importante abrazada por el Frente Amplio en sus 30 años de existencia: desde enviar tropas en apoyo de la ocupación de Haití, hasta privatizar propiedades públicas, abrazando el comercio libre, dando la bienvenida a la inversión extranjera e imponiendo austeridad a los sueldos y control sobre la clase trabajadora. Tabare Vázquez, como Kirchner, restableció relaciones diplomáticas con Cuba, pero evita cualquier relación cercana con Venezuela. Es probable que los aspectos más raros del gobierno del Frente Amplio son la conducta de los Tupamaros, el antiguo grupo de guerrilla urbana convertido en senadores y ministros. El ministro de Agricultura, Mújica, apoya el agro-negocio y la inversión extranjera en la agricultura mientras da firmeza a la ley de desahuciar a los ocupantes sin tierra en el interior. El senador Eleuterio Huidobro ataca a los grupos de derechos humanos que exigen investigaciones judiciales contra los oficiales militares implicados en los asesinatos y desapariciones de prisioneros políticos. Según Huidobro, el "pasado es mejor olvidarlo". Él abraza al ejército y vuelve la espalda al recuento de sus anteriores camaradas que fueron torturados, asesinados y enterrados en tumbas anónimas.

Bolivia-Evo Morales

Probablemente el ejemplo más llamativo de los regímenes de "centro-izquierda" que han abrazado la agenda neo-liberal es el régimen de Morales en Bolivia.

Entre octubre del 2003 y julio del 2005, gran cantidad de obreros de fábricas y trabajadores urbanos desempleados y campesinos indios fueron muertos en la lucha por la nacionalización del petróleo y el gas, el sector económico más lucrativo de Bolivia. Dos presidentes fueron derrocados por levantamientos en masa en dos años y medio por defender la propiedad extranjera de los recursos de energía. Evo Morales no participó en ninguno de estos levantamientos, de hecho él apoyó al presidente, neo-liberal Carlos Mesa apresuradamente nombrado hasta que, también, fue desalojado del poder.

Como presidente, Evo Morales ha rechazado total y categóricamente la expropiación del gas y el petróleo y ha proporcionando a largo plazo explicitas garantías a gran escala de que todas las principales infraestructuras de las corporaciones multinacionales se reconocerán, respetarán y protegerán por el estado. Como consecuencia, las empresas multinacionales no sólo han expresado su apoyo por Morales sino que se han alineado para ampliar y ahondar su control y explotación de estos recursos energéticos no-renovables. Morales, a través de una manipulación semántica no demasiado diestra, afirma que "nacionalización" no es expropiación y cambio de propiedad al estado. Según la "nueva" definición de Morales, la propiedad estatal minoritaria de acciones, los aumentos de impuestos y la promesa de "industrializar" las materias primas son equivalentes a la nacionalización. Mientras los términos exactos de los nuevos contratos tienen que ser publicados todavía, toda las principales multinacionales están por completo de acuerdo con las políticas de Morales. La prueba es que Petrobras, el principal gigante brasileño de propiedad privada del petróleo y el gas, se prepara para invertir 5 mil millones de dólares durante los próximos 6 años en la explotación de gas y petróleo y en la construcción de un complejo petro-químico. Repsol (la multinacional española), promete invertir 150 millones de dólares, Total (francesa), BP (británica) y cada una de las otras principales multinacionales de la energía y la minería han dispuesto ampliar las inversiones y cosechar billones en ganancias bajo el paraguas proteccionista de Morales y su régimen del MAS (Movimiento al Socialismo). Ningún régimen anterior en la historia boliviana ha abierto el país a la explotación mineral a tantas multinacionales en esos campos lucrativos en semejante corto periodo de tiempo. Además de la venta general del petróleo y el gas, Morales ha declarado que procederá a privatizar los campos de hierro de Mutun (60 kilómetros cuadrados con una estimación de más de 40 mil millones de toneladas con un valor estimado de más de 30 mil millones de dólares), siguiendo a sus predecesores neo-liberales. Los únicos cambios que Morales introducirá en el orden son aumentar la porción de impuestos que Bolivia recibirá de 0.50 centavos estadounidenses por tonelada a una cantidad no desvelada "pero razonable" (según las multinacionales).

Contrariamente a sus promesas, Morales se ha negado a triplicar el salario mínimo. Su Ministro de Economía ha prometido mantener las políticas de austeridad fiscal del régimen anterior y de "estabilidad macroeconómica" mientras que el aumento del salario mínimo sumará menos del 10%. El gobierno de Morales incrementó el sueldo base de los maestros un magro 7%, pero que 0en términos reales es menos del 2%. El sueldo base de los maestros es de 75 dólares al mes, así que su aumento neto bajo el nuevo “revolucionario” presidente indio es menos de 2 dólares al mes (y esto en un momento de precios record para las exportaciones de las materias primas bolivianas)… en un tiempo de superávit presupuestario, nada menos.

Evo Morales, el líder cocalero, declaró su apoyo por la presencia continuada de la base militar estadounidense de Chapare, y a la intrusiva presencia de la agencia estadounidense contra el narcotráfico, DEA, al tiempo que reducía las áreas de producción de la coca a menos de medio acre para uso médico doméstico, siguiendo las exigencias de la política estadounidense.

Los nombramientos de Morales en los ministerios económicos, de defensa y otros han estado vinculados al FMI, al Banco Mundial y a los regímenes neo-liberales anteriores.

Se opone Morales y su Ministro de Agricultura a expropiación alguna de cualquier gran terrateniente, "sean dueños de…5.000, 10.000, 25.000 o más acres con tal de que sean productivos". Esto ha acabado eficazmente con las esperanzas de millones de campesinos indios sin tierra para una "reforma agraria profunda" como fue prometido por el presidente indio. En cambio Morales está promoviendo la agricultura de la agro-exportación con subsidios generosos e incentivos fiscales.

Lo más indicativo de las políticas comerciales en pro de los grandes hombres de negocios de Morales, fue la firma en febrero de 2006 de un pacto con la Confederación de Hombres de Negocios Privados de Bolivia en la que él prometió mantener la "estabilidad macroeconómica" y la "credibilidad internacional" del país. Esto, en efecto, significó reducir el gasto social y promover la inversión extranjera, priorizando las exportaciones, manteniendo la estabilidad monetaria y sobre todo promover los inversores privados. El servilismo abyecto de Morales antes de la élite capitalista boliviana fue evidente en su decisión reactivar el Consejo Comercial Nacional que analizará y tomará decisiones sobre problemas económicos y políticos. Morales dijo, "estoy pidiéndoles a los hombres de negocios que me apoyen con su experiencia". (Olvidándose de añadir, su experiencia en aprovecharse de la mano de obra.) Les vino a pedir a los hombres de negocios que le aconsejaran sobre el "ALCA, MERCOSUR… sobre los acuerdos con China, con EE.UU. …así como sus beneficios para el país". El presidente de la Confederación Comercial, Guillermo Morales, dio énfasis a la importancia de firmar inmediatamente el acuerdo de libre comercio (ALCA).

Mientras Morales estaba firmando un pacto comercial se negó a encontrarse con los líderes del FEJUVE (La Federación de Consejos de Barrio de El Alto), la organización urbana más grande, más activa y democrática de Bolivia que fue muy activa liderando la lucha en el derrocamiento de los anteriores presidentes neo-liberales y en reclamar la nacionalización del gas y el petróleo. Morales recibió el 88% de los votos en El Alto, que sufrió cifras importantes de muertes y lesiones en la concurrencia a su elección. Morales nombró a 2 ministros del FEJUVE, Mamani (Ministro de Agua) y Patzi (Ministro de Educación) sin llamar a consulta al FEJUVE que toma todas las decisiones vía asambleas populares. Se obligó a ambos ministros a que dimitieran del FEJUVE en parte porque Patzi rechazó la exigencia, desde mucho tiempo, de crear una universidad de maestros para los 800.000 residentes de El Alto, afirmando que era un "costo inaceptable para el sistema" (dado el presupuesto de austeridad selectiva de Morales). Igualmente reprensible, Mamani se ha negado a expulsar a la multinacional extranjera Aguas del Illimani que sobrecarga a los consumidores y no proporciona los servicios adecuados.

Según el FEJUVE, el régimen de Morales ha fracasado en tratar con el problema más elemental como son las exorbitantes tarifas eléctricas, la ausencia de cualquier plan para proporcionar y conectar las casas con el gas de calefacción y las líneas de agua. Las confederaciones y federaciones de los principales sindicatos (COB, Mineros y otros) han protestado por la negativa de Morales a abrogar las anteriores leyes laborales reaccionarias de sus predecesores que "flexibilizaron a los obreros"; autorizando a los patronos a contratar y despedir a los obreros con impunidad. En premio a sus políticas en pro de los negocios, Japón, España y el Banco Mundial han "perdonado" la deuda externa de Bolivia.

Morales ha sobresalido en el "teatro público" adoptando un estilo "populista" y folklórico que les es simpático a las clases bajas. Pronunció parte de su Discurso Presidencial al Congreso en lengua Aymara; baila con las multitudes durante el carnaval; declara una reducción de su sueldo presidencial… como parte de un programa de austeridad que baja los estándares de vida a millones de bolivianos pobres. Anuncia un "complot" contra él por compañías petroleras no especificadas para reunir apoyo entre sus seguidores, mientras firma la cesión de recursos energéticos del país... a las compañías petroleras. Es innecesario decir, que ni los ministerios de Defensa o Interior eran conscientes del "complot", ni nunca fue presentada prueba alguna. Pero el "complot" inexistente sirvió para distraer la atención de su traición energética. Mientras Morales hablaba de su estimado amigo Hugo Chávez y abrazaba a Fidel Castro, le concedía bases al ejército estadounidense y oficinas a la DEA y transfería muchos miles de millones de dólares de la energía y minería de Bolivia a los EE.UU. y a las multinacionales europeas y brasileñas. Morales ha mejorado las relaciones diplomáticas con Cuba y Venezuela y ha asegurado la ayuda social y económica pero las bases económicas de sus políticas y las instituciones económicas dominantes se orientan hacia la integración con los países imperiales occidentales.

Los análisis empíricos demuestran que el régimen de las Morales está siguiendo los pasos de sus predecesores neo-liberales en términos de su gran perspectiva comercial y su obediencia a las políticas fiscales , monetarias y presupuestarias del FMI. Sus políticas, nombramientos, lazos institucionales y grandes beneficios comerciales se acercan más al centro-derecha que a cualquier "izquierda."

Una nota sobre Perú y Ecuador

En un primer momento en el cargo, la izquierda saludó la elección de Toledo en Perú y Gutiérrez en Ecuador, citando sus plebeyos principios, sus alianzas con organizaciones indias (como CONAIE en Ecuador) o los orígenes indios (Toledo hablaba Quechua y llevó poncho durante su campaña electoral). A pesar del hecho que Toledo fue diplomado del programa graduado neo-liberal de Stanford y un funcionario del Banco Mundial, la izquierda aclamó su oposición a la dictadura de Fujimori (con el apoyo de los EE.UU.) como una señal de que el "cambio vendría."

De hecho el cambio entró en forma de privatizaciones intensificadas de la minería, el agua y la energía, subsidios para los exportadores agro-mineros, levantamiento de los aranceles aduaneros al comercio y deteriorando las condiciones de vida de los pobres y de la clase media. Durante los últimos 3 años las encuestas de opinión de Toledo nunca pasaron del 15% y mayormente rondaron por debajo del 10%.

Gutiérrez abrazó las doctrinas del FMI una vez en el cargo, respaldó ampliamente el Plan Colombia de los EE.UU., apoyando la base militar norteamericana de Manta, propuso la privatización del petróleo estatal y de las compañías eléctricas, encarceló a los líderes sindicales que protestaban, dividió el movimiento indio a través de la financiación selectiva ligada a los líderes evangélicos de derechas y, con el tiempo, fue desalojado por un levantamiento popular en el 2005. El legado de Gutiérrez fue un movimiento social indio muy debilitado (CONAIE), la desacreditación de Pachacutik, su partido fraternal, y un movimiento sindical decapitado.

Sólo después de que el daño político fuera un hecho consumado, tardíamente, la izquierda reconoció la naturaleza reaccionaria de los regímenes de Gutiérrez y Toledo, se disociaron de ellos y dejaron de referirse a los mismos como parte de los "Nuevos Vientos de la Izquierda."

La Infortunada Historia de la Izquierda Internacional

Las grandes mayorías de América Latina; obreros, campesinos, desempleados y pobres han sufrido las graves consecuencias del apoyo de sus movimientos a los partidos y coaliciones de "centro-izquierda". Muchos reproches deben recaer sobre sus líderes inmediatos, algunos de los cuales fueron co-optados, otros decepcionados, manipulados o auto-engañados. Pero parte del fracaso reside en los intelectuales de izquierdas, periodistas, gente de las ONGs, y académicos que escribieron y hablaron a favor de políticos y partidos de "centro-izquierda". Ellos promovieron sus virtudes, sus historias y sus promesas; ellos loaron sus oportunidades, sus fundamentos plebeyos, y su honestidad; de una forma superficial, inmensamente ignorante y acrítica. La lista de intelectuales izquierdistas cubre los tres continentes y se lee como un ' quién es quién' de la izquierda: Emir Sader, Michel Lowy, Heinz Dietrich, Perry Anderson, Boro de Atilio, Raul Zibechi, Frei Betto, Noam Chomsky, Ignacio Ramonet entre otros. Todos en uno u otro grado, durante un tiempo más largo o más corto cantaron a coro que "los Nuevos Vientos de la Izquierda están soplando en América Latina". Una lectura de cerca de sus escritos revela que los intelectuales de izquierdas fueron influenciados más por el texto y la retórica de las personalidades y partidos de "centro-izquierda" y menos por sus prácticas de clase, políticas económicas, nombramientos políticos estratégicos y sus vinculaciones con las élites antes y después de ser elegidos. En general, los intelectuales de izquierdas fueron seducidos por símbolos políticos, formas políticas y políticas de identidad (sobre todo la presencia de "indios" y mujeres en posiciones de poder) y no por el contenido socio-económico y por la naturaleza de clase de sus políticas. Generaron mucho de la identidad étnica "india" o de los orígenes sociales del partido o personalidad a expensas de su transformación neo-liberal, de su referencia a los grupos de la élite de los negocios, de su actual asociación a la élite socio-económica. Jugaron dentro de los gestos políticos y el teatro: las promesas de reducir los sueldos presidenciales (Morales), ceremonias rindiendo homenaje a las luchas del pasado (Tupamaros), llorando o “sintiendo” por los pobres (Lula) en lugar de en la venta de las materias primas estratégicas a las corporaciones multinacionales extranjeras.

En parte los juicios de los intelectuales de izquierda fueron dañados por un recuerdo nostálgico de años pasados; cuando conocieron a Lula como un líder sindical

( hace 25 años), al Frente Amplio (resistiendo a la dictadura militar de Uruguay en los años setenta), Evo (como el líder militante de agricultores de coca en los años noventa), Kirchner (como un simpatizante de los montoneros en los años setenta). Escribiendo sobre la base de identidades fuera de tiempo, los intelectuales de izquierdas no intuyeron, analizaron o entendieron la inmensa transformación de la izquierda hacia la derecha. En cambio inventaron un inexistente pero hospitalario "centro-izquierda" que se ajustara a anhelos y deseos de estar “contra” el sistema mientras se era parte del mismo.

No pocos intelectuales de izquierdas fueron impresionados por los gestos diplomáticos del "centro-izquierda" de amistad hacia Cuba y Venezuela, la recepción calurosa de Hugo Chávez, incluso el abrazo ocasional de líderes progresistas. No cabe ninguna duda que ellos confundieron los gestos diplomáticos favorables de Cuba y Venezuela hacia los regímenes de "centro-izquierda" (comprensible desde el punto de vista de las políticas estatales con el objeto de oponerse a las presiones estadounidenses) con un apoyo general a sus políticas interiores. Independientemente de las razones para el apoyo cubano y venezolano, los intelectuales de izquierdas inventaron un “propósito" común con "el centro izquierda”, alguno incluso fantaseó con un nuevo “bloque de izquierdas" (Dietrich) basado presumible en las políticas que ahondan en la propiedad extranjera de materias estratégicas, que ensanchan las desigualdades sociales y promueven el comercio libre…

La política simbólica es visualmente accesible en las portadas de los medios de comunicación de masas; no requiere una capacidad de investigar, recopilar y analizar datos. En la medida en que cuando los intelectuales de izquierda sustituyeron “la Izquierda Simbólica" por la existente y real se convirtieron al neo-liberalismo, están a gusto aceptando invitaciones a las inauguraciones presidenciales, bebiendo combinados en las recepciones y seducidos por su oportunidad de estar cerca del poder; para muchos una nueva experiencia. Los "Vientos de la Izquierda" soplan a través del espacio vacío entre sus orejas…

Conclusión

Hay poderosas fuerzas de izquierdas en América Latina y más tarde o más temprano disputarán y desafiarán el poder a los conversos al neo-liberalismo así como a sus aliados en Washington y en las corporaciones multinacionales. Más pronto, en el caso de Bolivia, donde el grado y alcance de las promesas rotas de Morales y el abrazo a la élite de los negocios ya han provocado la movilización de los sindicatos de clase, las organizaciones urbanas de masas y los campesinos sin tierra. Los movimientos insurrectos, sobre cuyas espaldas Morales llegó al cargo, están completamente intactos y sus líderes co-optados han sido reemplazados por nuevos militantes. Los "gestos" populistas y el teatro "folclórico" tiene sólo un palmo de tiempo limitado para la diversión ante la moliente pobreza de mineros con conciencia de clase y de los militantes indios de El Alto. Las fuerzas insurgentes que llevaron a Morales al poder también pueden derrumbarlo.

En los últimos 4 años, más de 3 mil millones dólares de ayuda militar de los EE.UU. han sido gastados en Plan Colombia por el régimen terrorista de Uribe que incluye 1.500 "consejeros" de las Fuerzas Especiales Estadounidenses y todavía no sólo no han derrotado a las FARC (Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), sino que han sufrido importantes derrotas en la última ofensiva guerrillera del 2005-2006. Uribe puede ganar la reelección a presidente pero gobernará en el mejor de los casos sólo la mitad del país.

En Brasil, el régimen de Lula y su control y co-optación de la clase colaboracionista de la confederación obrera (CORTE) ha llevado a la formación de una nueva confederación militante, CUT (fundada en mayo del 2006). La colaboración crítica del MST con el régimen de Lula ha llevado a un impás político, debates intensos y un marcado declive en el apoyo dentro y fuera de la organización, llevan esperanzadamente a una rectificación política y a una reorientación hacia la política de clase. La izquierda brasileña se enfrenta a una "larga marcha" hacia la recuperación de su formidable presencia. El caso es similar en Uruguay y Argentina: el nuevo "centro-izquierda" neo-liberal a diferencia de la vieja derecha ha co-optado a muchos de los líderes de los principales sindicatos y a algunos de los grupos de obreros desempleado a través de cargos en el gobierno, inclusión en las listas electorales al congreso y generosos estipendios.

Venezuela bajo el presidente Chávez permanece en pie como la más importante figura política que representa realmente un desafío gubernamental al imperialismo estadounidense. Ha llevado la lucha contra el ALCA y la invasión estadounidense de Haití; derrotó un intento de golpe de estado patrocinado por los EE.UU. y ha demostrado que bienestar social, nacionalismo e independencia política es viable en el Hemisferio. Pero como en Cuba, Chávez, no sólo se enfrenta a la agresión estadounidense del exterior sino a contradicciones internas. Muchos funcionarios de su partido (La Quinta República), del aparato estatal y sectores del ejército no están a favor de su propuesta de Socialismo para el Siglo Veintiuno. Entre Chávez y los 10 millones de votantes que lo apoyan hay un aparato político de credenciales políticas dudosas con excepciones notables. Igualmente Fidel Castro ha hablado de una amenaza interior profunda de una nueva “clase” de ricos emergiendo de la escasez del Periodo Especial (1992-2000) y de la apertura al turismo. Ha convocado a una nueva revolución dentro de la revolución. Si hay ' Nuevos Vientos de la Izquierda soplando en América Latina' estos vienen del llamamiento de Fidel para una nueva revolución dentro de la izquierda, de la insistencia de Chávez en que el socialismo es la única alternativa al capitalismo, de los nuevos líderes de masas de Bolivia, Brasil y en otras partes así como del avance de los 25.000 miembros del movimiento guerrillero de Colombia.

Los regímenes de “centro izquierda” y sus partidarios intelectuales de izquierdas representan un epitafio triste a la generación radical de los años setenta y ochenta: son una fuerza gastada, falta de ideas críticas y de propuestas audaces para desafiar al imperialismo y al orden capitalista. No tardarán en desvanecerse; tienen demasiado de una estaca en el sistema actual. Una nueva generación de líderes populares, intelectual-militantes auto-didactas, y jóvenes está surgiendo en los consejos urbanos de El Alto, en los nuevos sindicatos de orientación de clase en Brasil, entre los estudiantes que se unen a los combatientes campesinos en las selvas de Colombia. Ellos son los "Vientos de la Izquierda" en América Latina.

Por el criterio normalmente entendido de izquierda, los regímenes de “centro izquierda” latinoamericanos saludados por muchos intelectuales como "los Nuevos Vientos de la Izquierda" fracasan al pasar la prueba: ninguno sigue políticas redistributivas; la mayoría ha llevado a cabo políticas presupuestarias regresivas, han subvencionado a los grandes negocios y reducido los gastos para política social; han aplicado selectivos programas de austeridad por clases, perjudiciales para los trabajadores que perciben el salario mínimo y para los empleados públicos de bajos sueldos en servicios de salud y educación; las privatizaciones - legales e ilegales - han estado ampliadas y ahondadas, incluso las de minas lucartivas de propiedad pública y de sectores de la energía; se ha dado un acceso privilegiado a los inversores extranjeros a los mercados locales, a mano de obra barata, a empresas privatizadas y a los bancos.

Mientras ninguno de los llamados regímenes de "centro-izquierda" puede considerarse de "izquierdas" hay algunas variaciones en el grado de conformidad con el modelo neo-liberal. Kirchner ha encauzado algo del excedente económico para financiar el desarrollo capitalista nacional y apoyar algunos controles del precio de algunos artículos de alimentos básicos y las tarifas de la electricidad, mientras Lula ha estado en el otro extremo perjudicando las manufacturas nacionales con una sobre valoración del real brasileño y exorbitantes tipos de interés que favorecen al capital financiero.

Morales combina las políticas extremas en pro de la inversión extranjera de Lula, sobre todo en minerales y petróleo con una política de incremento de impuestos en la minería, gas y producción de petróleo de propiedad extranjera. Al tiempo que la mayoría mantiene tropas en la ocupación de Haití, patrocinada por los EE.UU. y continúa apoyando las bases militares de los EE.UU. en Bolivia y Brasil, son unánimes en oponerse a la intervención directa en Venezuela de los EE.UU.. Mientras la mayoría promueven programas minimalistas de subsistencia y contra la pobreza, ninguno sigue cambios estructurales sobre la tenencia de la tierra y las inversiones públicas para crear empleo y llegar a la raíz de la pobreza.

La política estadounidense diseñada y ejecutada por uno de los regímenes derechista más extremista en la reciente historia occidental ha llevado a algunas fricciones, particularmente en su intento de imponer acuerdos de libre comercio no-recíprocos y una base legal para castigar a regímenes electos por no alinearse a los dictados de los EE.UU.. Dentro del marco de la política neo-liberal, estos regímenes se enfrentan a fuertes presiones de las organizaciones populares y a las amenazas renovadas de la acción directa de las masas. Esto en sí mismo sirve para presionar a estos regímenes a hacer gestos simbólicos de independencia y oposición frente a las exigencias del régimen de extrema derecha imperialista de Bush. Sería sin embargo un error considerar éstos gestos de los regímenes como una señal de un importante reavivamiento de la izquierda cuando de hecho el crédito es debido a los movimientos de masa de fuera del régimen que piden algo más que gratificación simbólica y un giro acusado hacia transformaciones socio-económicas sustanciales.

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Camilo Escalona, secretario general del PS: “Los impuestos a las empresas son bajos\

Que la Concertación pague ahora parte de su deuda social es un reto ineludible, según el histórico hombre fuerte de la izquierda socialista. Para eso, dice, “habrá que afectar los intereses de los grandes consorcios económicos”, y poner en la agenda el tema del alza de los tributos. También habla de la sospecha de su influencia en las decisiones de la Presidenta.

Mirko Macari
Nación Domingo

Menos glamoroso, mediático y simbólico que el juramento de ayer de Bachelet como Presidenta fue el de los nuevos parlamentarios. Pero no menos relevante para la cocina chica de la política. Es que aunque el “compañero” Camilo Escalona –como le dice la recepcionista de la sede del PS– ya conoce los vericuetos del Congreso como diputado, ahora subirá de pelo desde su asiento en el Senado. Lo que no cambiará es su aura de hombre fuerte, clave en el circuito del poder concertacionista, la que, al menos subjetivamente, ha aumentado desde que Michelle Bachelet entró a la carrera presidencial.

–¿Es usted el factótum de Bachelet, como dice la prensa?

–No.

–¿Eso es un invento?

–No tengo por qué hacer comentarios.

–¿Qué le parece que digan esto?

–Dentro de los múltiples entredichos, sospechas y comentarios de si acaso una mujer es capaz de gobernar, están estos de que hay personas que serían las que en realidad dirigirían, y no ella. Más allá de que me afecten en lo personal, significan una ofensa a la Presidenta y a sus capacidades. Son parte de un mundillo de opinólogos de corto plazo, que en el fondo se corresponden con este dilema de género para los próximos cuatro años, que es si existen las condiciones para que una mujer gobierne el país, algo de lo que yo estoy convencido.

–¿Hay machismo detrás de ese comentario o intención de aportillar su Gobierno?

–Las dos cosas. Creo que hay un machismo de muchas personas, y también la intención de instalar la sospecha en Michelle Bachelet como figura política.

–Defina su relación con ella.

–Respecto de la Presidenta Michelle Bachelet, tengo una relación de dirigente político que la apoya, sin condiciones de ninguna especie.

–Y respecto de Michelle.

–Respecto de Michelle, no de la Presidenta, me siento amigo.

–¿Cómo se hace esa distinción cuando uno de los dos es Presidente de la República?

–Es complicada para mí, sobre todo por esta sospecha de poderes anónimos que decidirían materias que le incumben como Jefa de Estado y de Gobierno. Eso, desde el punto de vista de la amistad, me ha resultado enteramente perjudicial, porque debo evitar alimentar esa insidia y, claro, eso afecta la amistad.

–¿Usted se propuso hablar menos con ella?

–Prácticamente no hablo con ella casi nunca, y casi no la he visto desde la segunda vuelta.

–¿Y este tema lo conversó con ella?

–Le di mi punto de vista respecto de esta materia.

EL GABINETE

–Entre 1 y 10, ¿cuál fue su nivel de sorpresa con el gabinete de Bachelet?

–De sorpresa, 8.

–¿Qué le sorprendió?

–La paridad de género y las nuevas caras.

–Pero si ella lo había anunciado.

–Lo había dicho, pero, como soy un político más tradicional, pensé que la paridad de género se iba a reflejar en una relación 60-40, por decirlo de alguna manera. Segundo, que se inclinara por caras nuevas de la manera en que lo hizo, también es súper fuerte. Es muy valiente de su parte. Se ha hablado de que el PPD se siente perjudicado, pero yo voy a nombrar a las siguientes personas: Jaime Estévez, Ricardo Solari, Mario Marcel, Juan Gabriel Valdés, cuatro socialistas que podrían haberse constituido en ministros de Estado.

–Usted es un hombre tradicional de política. ¿Cuál es el sentimiento de estos personeros que se han quedado afuera?

–Es doloroso para cualquiera, pero está bien que ella involucre en la más alta dirección del Estado a personas que, teniendo las condiciones, no habían estado hasta la fecha. Es una decisión sumamente valiente, y todo un desafío político con mayúscula.

–¿Pero cuál es la sensación que hay en los partidos?

–En el Partido Socialista hay conformidad, no hay ni una gota de resentimiento.

–Da la impresión de que la Presidenta sacó la pelota de la cancha de las cúpulas partidistas. ¿O no?

–No sé si de las cúpulas partidistas, pero ella está con la firme voluntad de renovar el elenco de figuras concertacionistas y dejar una nueva generación con capacidad de gobernar. Eso es un desafío político mayor que nosotros respaldamos, más allá del dolor que nos signifique que uno u otro amigo no haya sido nombrado ministro, porque permite proyectar la Concertación a futuro.

–¿El estancamiento de estos nombres de dirigentes y líderes era una amenaza para la Concertación?

–Creo que repetir los mismos nombres en el gabinete daba una sensación de inactividad en la coalición, de falta de desarrollo, y Michelle lo enfrentó con mucha valentía.

–No pocos analistas señalan que la molestia que habría en los partidos se va a manifestar en el Congreso. ¿Cómo lo visualiza usted?

–Es posible. No voy a negar completamente que si a un senador le tocó un intendente que no le gusta, eso lo revierta en una posición díscola en Valparaíso. Puede ser. Sin embargo, creo que la naturaleza del programa de Michelle Bachelet hará muy difícil el coqueteo con las irresponsabilidades. O sea, sacar adelante la reforma previsional, que significa ni más ni menos que afectar los intereses de los consorcios económicos que controlan el sistema, y que por la vía de las aseguradoras de las pensiones dirigen cerca del 40% del producto nacional anual, es un desafío social y económico mayor. Es más grande que ninguno de los desafíos económicos de los anteriores gobiernos de la Concertación, y no va a haber espacio para la displicencia o el coqueteo con los vecinos de la derecha para salirse de la fila.

–Se ha dicho que en los gobiernos de la Concertación nunca hubo agua en la piscina para afectar tan directo esos intereses económicos. ¿Hay agua en la piscina ahora?

–Agua en la piscina en un sentido subjetivo. Alejandro Foxley dice que la derecha y sus medios de comunicación siempre miran hacia la Concertación, como el alcohólico que se hizo un tratamiento, pero que siempre está en la sospecha de la reincidencia. Entonces, a pesar de que la Concertación logró manejar bien la economía, siempre está la sospecha de que nuevamente se va a dar la farra. Sin embargo, creo que la excelencia del manejo que tuvo Eyzaguirre permite a la Concertación decir “dejémonos de cuentos, ya está bueno de esta chiva, no levantemos más fantasmas”, y tenemos un cuadro económico que sí permite preocuparnos de un tema tan agudo como el de las pensiones.

–O sea, hay agua en la piscina

–Ahora no hay excusas, ni para la Concertación ni para la derecha: no hay argumento para decir “mire, tenemos un millón y medio de personas que viven en la miseria, pero no lo podemos resolver, así que dejémoslo para el futuro”. La reforma previsional es ineludible en el cuadro actual que vive Chile. Habiendo un gran tema de país de por medio, eso raya la cancha. Cuando no lo hay, lógico que cada parlamentario se va por la propia, se da su gustito.

–Y del 1 al 10, ¿cuál es el grado de conformidad en la Concertación con los nombramientos de Bachelet?

–En la Concertación es otra cosa. Creo que debe estar como en un 6, y en el Partido Socialista oscila entre el 8 y el 9.

–El PS sube el promedio, lo cual significa que en el resto de los socios es más bajo.

–Puede estar en 5, creo, en algunos. No voy a decir en cuáles, pero se puede adivinar.

–¿Y habrá algunos bajo 5?

–Pudiera ser que hubiera algunos bajo 5.

–¿Existe gente en la Concertación con ganas de pasarle la cuenta a la Presidenta?

–Es que eso de pasarle la cuenta es una afirmación muy dura. Sé que hay algunos descontentos, pero no veo en la Concertación ánimos de rupturas o quiebres.

EL “CIRCO” DE LOS EMPRESARIOS

–¿Es Expansiva el nuevo partido eje del oficialismo?

–Creo que es otra exageración, están construyendo un mito. La gente se junta por afinidades, y uno puede decir que si están en Expansiva pueden tener grandes afinidades de tipo profesional o intelectual, pero creo que se está sobrevalorando a Expansiva, en el sentido de que ésta constituya un cuerpo de ideas coherente, desarrollado, sistemático, que como colectivo proponga un sistema de gobierno alternativo. Eso no lo tienen.

–Pero es un referente.

–No es un referente tampoco, con todo el respeto que me merecen esas personas por su alto valor intelectual individual, pero como colectivo no conozco un cuerpo sistemático de ideas que lo transformen en un referente.

–Comparten un conjunto de valores, una mirada.

–Pero esos valores son valores de la Concertación, los valores de la libertad, del desarrollo, del crecimiento.

–¿No cree que ellos tienen una cierta mirada de la cosa pública que los identifica?

–En la Concertación hay procesos y miradas que están en pleno desarrollo, y eso es positivo. Cuál es la manera en que este colectivo humano se inserta en esa evolución de las ideas de la Concertación, está por verse. Pero se está inflando una influencia, independientemente del valor individual.

–Lo que predomina en ellos es un acento liberal. ¿Usted cree que esta mirada liberal es la correcta para avanzar en la agenda social?

–En la tarea de los próximos años, el crecimiento económico, los espacios para la inversión, las garantías estables, son una dimensión. Pero desde el pequeño productor campesino, el pescador artesanal, la pobladora que va al consultorio, todos en Chile hablan del fortalecimiento de las políticas públicas. De modo que, sin desconocer que requerimos mantener el dinamismo económico, aquí el desafío esencial del Gobierno de Bachelet son las políticas que garanticen la integración del país, que no tengamos una educación segregada como la que tenemos hoy día, donde hay educación de primera, de segunda, de tercera, de cuarta, de quinta, de sexta... de décima calidad.

–Que se limita a reproducir el sistema social.

–Que produce el sistema social. Pero recién empezamos a caminar en el tema de la salud, la atención primaria en algunas zonas del país continúa siendo francamente pésima; el crecimiento explosivo de las ciudades sigue manteniendo gente con pozos negros, sin alcantarillado y sin agua potable. Son sectores sociales completos que sin políticas públicas van a perecer. Entonces es perfectamente posible caminar y mascar chicle. Si nosotros, socialistas, entráramos en una actitud como la de hace 30 o 40 años atrás de descalificar por prejuicio ideológico a personas con las cuales perfectamente podemos concordar un proyecto de país común, sería una estupidez.

–¿Está pensando en Andrés Velasco?

–Sí, en Velasco, y en esto que se ha dado en llamar ahora Expansiva.

–Que son liberales en materia económica.

–Sí, podría ser, pero no sé si son tan liberales en materia económica, porque sé que son profesionales de altísima calidad, pero no conozco un cuerpo de ideas coherentes, sistemáticas, estables en el tiempo, duraderas, que se puedan llamar proyecto liberal en Chile.

–Usted presidía la Comisión de Hacienda de la Cámara. ¿Comparte la idea, por ejemplo, de que no es necesario subir los impuestos a las utilidades de las empresas para superar los niveles de desigualdad, que han aumentado en los últimos años?

–Eso lo dijo Velasco. Él estimaba que una idea que yo he planteado está fuera de discusión, y en ese punto estoy en desacuerdo con Velasco, porque creo que un Gobierno que comienza tiene que tener la disposición de conversar todos los temas. Yo he propuesto el financiamiento de las externalidades negativas del crecimiento en determinados territorios, siguiendo el lenguaje económico.

–Es decir...

–Por ejemplo, en la X Región la industria del salmón superó la barrera de los 1.700 millones de dólares el 2005, pero los caminos sufren las consecuencias de ese desarrollo explosivo, el aeropuerto está colapsado, llegan decenas de personas a vivir a la región, los consultorios se abarrotan, la atención primaria no resiste, las escuelas no dan abasto. De acuerdo a los mecanismos normales de financiamiento, eso no tiene respuesta. Por eso dije que tenemos que generar un mecanismo de financiamiento, y lógico que debe venir en primerísimo lugar de la propia industria que tiene un elevadísimo nivel de rentabilidad.

–¿Y qué pasó?

–De inmediato se dijo: “Esto es un atentado contra la libre empresa, no puede ser, no más impuestos”. Pero la gente necesita los caminos, hay que acelerar la construcción de escuelas y postas rurales. Entonces, yo no asumo la frase de que con los impuestos que hoy día existen es suficiente, porque, entre otras cosas, no sé sabe cuánto cuesta la reforma previsional, y cuando sepamos su costo tendremos que hablar de cómo financiarla.

–¿Es posible tener una agenda social tan ambiciosa y decir que los impuestos se mantienen como están?

–Creo que no, porque ahí el argumento de la bonanza del cobre no sirve. La reforma previsional requiere de un gasto permanente, y se va a instalar en la agenda la discusión respecto del financiamiento y, en consecuencia, también va a estar en la discusión el tema tributario.

–¿Es ineludible la discusión respecto al alza de los impuestos en Chile?

–Creo que es ineludible.

–¿Son bajos los impuestos a las utilidades?

–Los impuestos de primera categoría, es decir los impuestos a las utilidades de capital, hoy son bajos.

–Eso contraría un poco el discurso del establishment económico.

–No sé si lo contraría, pero es un dato de la realidad. Yo creo que el empresariado chileno lo sabe, a contrapelo de lo que piensa el establishment económico. El empresariado chileno está más preparado que esa propia elite para conversar del tema, porque tiene más experiencia que los tecnócratas.

–Más tablas.

–Más tablas, exactamente. Y saben que un país desintegrado, desde el punto de vista social, es un país inestable. El establishment empresarial entiende que este es un tema que no se puede eludir en los próximos años.

–¿Hay un divorcio entre la tecnocracia y el empresariado?

–Creo que hay inexperiencia, porque muchos de ellos vienen recién llegando a estas funciones públicas. Es el valor de gente joven de altísimas condiciones académicas, pero que comienza su servicio público y no por esa razón se les van a cerrar las puertas. LND

Presidenta Bachelet llamó a trabajar por el bienestar de los chilenos y la justicia en todo el país

 
La Presidenta de la República, Michelle Bachelet, pronunció su primer discurso oficial desde el balcón del Palacio de La Moneda. Ante miles de ciudadanos reunidos en la Plaza de la Constitución, la Mandataria llamó a construir entre todos un país unido, sin divisiones, en el que prime "el bienestar de los chilenos y la justicia en toda nuestra patria".

La Jefa de Estado reafirmó su compromiso de hacer un Gobierno sumando las voluntades de todos y basado "en la franqueza y la participación". Asimismo, recordó a Mandatarios de la Concertación que le precedieron y aseguró que "el Chile que construimos hoy se asienta en las bases que ellos construyeron ayer".


A continuación, el texto completo del saludo realizado esta tarde por la Presidenta de la República, Michelle Bachelet, desde el balcón del Palacio de La Moneda:

Gracias, chilenas y chilenos:

Gracias por estos aplausos, gracias por esas sonrisas que me regalan en todo momento, gracias por los abrazos. Me siento privilegiada, de verdad, de recibir y sentir de parte de ustedes tanto cariño.

Quiero dirigir mis palabras a todas y todos los chilenos y chilenas, sin exclusión.

Hubo tiempos de nuestra historia en que nos dividimos entre unos y otros. Nos mirábamos con recelo, suspicacia, soberbia.

En estos dieciséis años de democracia hemos trabajado juntos para limar las asperezas de una sociedad dividida, de una sociedad que nos separaba entre los aquellos y los nuestros. Es el momento que todos nos sintamos de los nuestros.

Hoy soplan vientos distintos, hemos sido capaces de construir una sociedad distinta, donde nos une el noble y común deseo de un futuro mejor para todas y todos en nuestra patria, un futuro donde caben todos, una patria inclusiva, donde ninguna diversidad esté afuera, donde nadie sienta que su destino está a la intemperie.

Nos hemos preparado para un gran desafío. El siglo XXI nos plantea nuevas tareas, tal vez desconocidas hasta ahora. Más allá de la revolución tecnológica que está ante nuestros ojos y al alcance, pienso también en cómo nos relacionamos entre nosotros, cómo interactuamos en comunidad y vencemos el individualismo, la indiferencia y la desesperanza. Ha llegado el momento en que nos miremos unos a otros, cara a cara, sin resquemores ni suspicacias.

El pasado es lo que es: pasado, y no lo olvidaremos nunca. Porque como dijera el Presidente Lagos, "no hay mañana sin ayer", y no queremos repetir los mismos errores del pasado. Y queremos un mañana, un mañana más próspero, más justo, más igualitario, más participativo.

Sabemos que en cuatro años no vamos a resolver todos los problemas, nunca estuvo tampoco en mi discurso de campaña, pero vamos a dar un paso adelante, un gran paso adelante.

Será el gobierno de los ciudadanos, desde los postergados hasta los emprendedores, esa infinita gama de colores, de percepciones y miradas que dan tanta riqueza a nuestra sociedad. Esa ciudadanía, ustedes, tendrán en mí una mandataria que les hablará siempre con el lenguaje de la verdad.

Surgirán dificultades, sin duda, todo gobierno las tiene. "Las campañas, como decía un gran pensador, se hacen en poesía, pero los gobiernos se hacen en prosa".

Aún así, con todas las dificultades que pueda haber, la relación entre ustedes y nosotros, y la que habla, no se verá afectada, porque quiero establecer un diálogo basado en la franqueza y la participación, un gran pacto entre la ciudadanía y los gobernantes.

Ustedes lo saben, yo cumplo mis compromisos. Diré lo que pienso y haré lo que digo. ¡Palabra de mujer!

En nuestro empeño por lograr avanzar hacia un Chile cada día mejor para cada uno de nuestros habitantes, quiero sumar todas las voluntades, las voluntades ciudadanas, las voluntades en el Parlamento, Parlamento que es la expresión de la legitimidad de nuestras leyes. Y con todos ellos vamos a trabajar por un ideal compartido, cual es el bienestar de los chilenos y la justicia en toda nuestra patria. Y espero contar, para ese noble fin, con el apoyo de todas las parlamentarias y parlamentarios.

Nuestros afanes estarán puestos en nuestros niños, como aquellos niños que me recibieron cuando entré a esta Moneda por la Plaza de la Ciudadanía, para que nuestros niños puedan aprender y desarrollarse desde pequeños y eliminemos todo rastro de desigualdad en nuestro país.

Nuestros afanes estarán en nuestros viejos queridos, en nuestros adultos mayores, para recompensarles con todo lo que han entregado a nuestro país.

Nuestros esfuerzos estarán en todos aquellos que aspiran a un trabajo, pero como dije en la campaña, no a cualquier tipo de trabajo, sino a un trabajo digno y decente, porque los trabajadores de nuestra patria sí se lo merecen.

Nuestro apoyo con esos jóvenes llenos de talento, que quieren ir a la universidad o al instituto, que quieren emprender, que quieren forjar su propio destino. Son nuestro futuro, son nuestro presente y nuestro futuro, y los vamos a apoyar con mucha fuerza.

Nuestras fuerzas estarán con las mujeres, porque las mujeres así lo merecemos.

Estarán también con los pueblos originarios de nuestro país.

Estarán también nuestras fuerzas con las personas que poseen alguna discapacidad.

El Estado debe estar al servicio de quienes sufren la amargura de la indefensión y al lado de los que quieren surgir.

En Chile no habrá ciudadanos olvidados. Ese es mi compromiso. Estaremos activamente en las regiones. No habrá un pueblo o localidad que no reciba nuestra preocupación.

Y es por eso que mi primera actividad en el camino, desde Valparaíso acá, fue ir a Casablanca, una comuna en una región, porque quiero que Chile seamos todos y que las regiones también tengan el rol y la relevancia que se merecen.

Y si no es así, chilenos y chilenas, pueden cobrarme la palabra.

Ustedes lo saben: yo nunca tuve la ambición de poder. Sólo he tenido la voluntad de servir. El cargo que asumo hoy me lo han dado ustedes, y siento el peso de la responsabilidad que eso significa.

Todos los chilenos y chilenas, todos los chilenos y chilenas están en mi mente y en mi corazón en este momento, como todos aquellos que estaban a lo largo de toda la entrada de Santiago. Gracias a todos ellos, por el tremendo afecto, apoyo. Vuelvo a insistir, tengo clara la responsabilidad que significa tener en mis hombros las esperanzas, los anhelos y el cariño de tantos, y voy a trabajar muy fuerte para responder a esas expectativas y a esas esperanzas.

Conozco muy bien la realidad de mi país, lo he recorrido tantas veces. Me han abierto las puertas de las casas y de los corazones a lo largo de todo Chile. Sé de las precariedades y las desigualdades. Sé también de éxitos invaluables, como nuestros premios Nobel, artistas y creadores que han forjado nuestra cultura; el tesón de nuestros deportistas; el trabajo y el mérito de nuestros profesionales y trabajadores, que son la fuerza de nuestra tierra.

Pienso en tantas y tantos que han sabido surgir ante la adversidad con gran empeño.

Todos, en nuestra larga, larga geografía, serán el eje de mi gobierno.
Amigas y amigos:

Este es un momento muy solemne para el país. Les pido que volteen sus cabezas y miren las figuras de los ilustres ciudadanos que adornan esta plaza. Es la República, amigas y amigos, esa es la República. Allá en frente está Diego Portales y el símbolo de una República naciente, pequeña, modesta en aquella época, pero pujante, amante del orden, que aprendió a resolver por medio de la ley y no de las armas.
Están también en esta plaza Jorge Alessandri, Salvador Allende y Eduardo Frei Montalva. Un homenaje para todos ellos, que simbolizan nuestra patria moderna, el país del siglo XX, nuestra vocación democrática y una época de progreso y avance social.

Soy depositaria de toda una historia, que tuvo momentos grises y amargos, pero que ha sabido recuperarse. Los chilenos hoy vivimos mejor y más libres que antes. Hemos tenido tres gobiernos exitosos. Me siento orgullosa, orgullosa de continuar una senda que tantos frutos ha dado.

Mi saludo y cariño para el Presidente Patricio Aylwin; mi saludo y cariño para el Presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle.

El Chile que construimos hoy se asienta en las bases que ellos construyeron ayer.

Quiero en este momento no sólo expresar mi admiración, mi cariño, sino también mi gratitud especial con un gran Presidente de la República, Ricardo Lagos Escobar.

Qué gran orgullo, qué gran orgullo sentimos todos los chilenos hoy al verlo salir de este Palacio, ovacionado por su pueblo. ¡Sí, amigas y amigos, aplaudan más fuerte, porque Ricardo Lagos Escobar se lo merece, y porque cuando aplaudimos a este gran Presidente, que cumplió tan bien su tarea, también estamos aplaudiendo a toda la República!

Finalmente, hay un homenaje que no puedo dejar de hacer. Un día 12 de marzo, hace 32 años, a los 50 años de edad, falleció mi padre, Alberto Bachelet Martínez. Mañana estaré junto a él, pero sé que él está aquí conmigo, como lo dijera la noche del triunfo.

En el recuerdo de mi padre, general Bachelet, quiero saludar a las Fuerzas armadas, de Orden y Seguridad de Chile, que son parte importante de nuestra historia, y que hoy día son patrimonio de todos los chilenos.
Amigas y amigos:

Seguiremos trabajando para hacer de nuestro país uno más desarrollado, con más justicia y mayores oportunidades.

El mundo nos está mirando. El mundo observa con atención la experiencia de este pequeño país al sur del planeta, que supo reconquistar con fuerza, con dolor, pero con fuerza, las libertades y los derechos, que supo construir una democracia sólida, que supo reencontrarse y que progresa, que ha sabido sacar a millones de compatriotas de la pobreza, en libertad y dignidad.

Este pequeño país, que lo sepan las ilustres visitas que nos acompañan, hoy quiere dar un gran paso en la historia, un paso de prosperidad para todos sus hijos, pero también una nueva forma de ver y hacer la política, una política más inclusiva, más participativa, más abierta, más transparente. Una política por, para y con los ciudadanos.
Chilenas y chilenos:

Sé muy bien que hay muchas necesidades insatisfechas. Conozco los justos anhelos que hay en cada familia. Quiero abocar mi experiencia, mi sensibilidad y mi esfuerzo a la hermosa labor de conducir el país hacia un destino mejor. Eso es lo que quiero para Chile, y sé que juntos lo podemos lograr.

Hoy día Chile cuenta con un nuevo gobierno, dirigido por una mujer, que es expresión también de nuevos tiempos, tiempos de alegría, tiempo de hombres también, tiempo de jóvenes y de niños, tiempo de adultos mayores y, por cierto, tiempo de mujer.

Es tiempo de todas y todos, en ésta, mi querida patria, la patria de todas y todos los ciudadanos.

Muchas gracias, amigos y amigas, muchas gracias, porque quiero que Chile sea de todas y todos, porque quiero que Chile sea la patria que todos queremos que sea. Por eso vamos a trabajar con fuerza, con energía, para que nuestra patria sea más justa, más humana, más solidaria, más igualitaria. Porque ese es el sueño que todos los que estamos aquí compartimos, ese es el sueño que recorre nuestro país de Arica hasta la Antártica Chilena.

Y por ese sueño, yo y todo el equipo de trabajo, el gobierno a lo largo de todo Chile, vamos a trabajar sin descanso. Porque cuatro años son cortos, vamos a trabajar a toda máquina, porque juntos vamos a tener un Chile mucho mejor.

Así que, amigos, vamos a seguir trabajando, porque queremos que niños y niñas, hombres y mujeres, puedan tener un presente y un futuro mejor.

A celebrar, porque vamos a seguir avanzando en nuestro país, a celebrar para que mujeres y hombres tengamos abiertas las grandes Alamedas.

¡Viva Chile!

LA PROSA DE LUIS SEPULVEDA

LAS MUJERES DE MI GENERACIÓN
Las mujeres de mi generación abrieron sus pétalos rebeldes de rosas, camelias, orquídeas y otras yerbas, de
saloncitos tristes, de casitas burguesas, de costumbres añejas, sino de yuyos peregrinos entre vientos.
Porque las mujeres de mi generación florecieron en las calles, en las fábricas se hicieron hilanderas de sueños, en el sindicato organizaron el amor según sus sabios criterios.
Es decir, dijeron las mujeres de mi generación, a cada cual según su necesidad y capacidad de respuesta, como en la lucha golpe a golpe, en el amor beso a beso.
Y en las aulas supieron lo que tenían que saber, para el saber glorioso de las mujeres de mi generación.
Minifalderas en flor de los sesenta, las mujeres de mi generación no ocultaron ni las sombras de sus muslos, que fueron los de Tania.
Erotizando con el mayor de los calibres los caminos duros de la cita con la muerte.
Porque las mujeres de mi generación, bebieron con ganas del vino de los vivos, acudieron a todas las llamadas y
fueron dignas en la derrota.
En los cuarteles las llamaron putas y no las ofendieron, porque venían de un bosque de sinónimos alegres: minas,
grelas, percantas, cabritas, minones, gurisas, garotas, jevas, zipotas, viejas, chavalas, señoritas.
Hasta que ellas mismas escribieron la palabra Compañera, en todas las espaldas y en los muros de todos los hoteles.
Porque las mujeres de mi generación nos marcaron con el fuero indeleble de sus uñas la verdad universal de sus
derechos.
Conocieron la cárcel y los golpes, habitaron en mil patrias y en ninguna, lloraron a sus muertos y a los míos como
suyos, dieron calor al frío y al cansancio deseos, al agua sabor y al fuego lo orientaron por un rumbo cierto.
Las mujeres de mi generación parieron hijos eternos, cantando Summertime les dieron teta, fumaron marihuana en los descansos, danzaron lo mejor del vino y bebieron las mejores melodías.
Porque las mujeres de mi generación, nos enseñaron que la vida no se ofrece a sorbos, compañeros, sino de golpe y hasta el fondo de las consecuencias.
Fueron estudiantes, mineras, sindicalistas, obreras, artesanas, actrices, guerrilleras, hasta madres y parejas en los ratos libres de la Resistencia.
Porque las mujeres de mi generación, sólo respetaron los límites que superaban todas las fronteras.
Internacionalistas del cariño, brigadistas del amor, comisarias del decir te quiero, milicianas de la caricia.
Entre batalla y batalla, las mujeres de mi generación lo dieron todo y dijeron que eso apenas era suficiente.
Las declararon viudas en Córdoba y en Tlatelolco, las vistieron de negro en Puerto Montt y Sao Paulo, y en Santiago, Buenos Aires o Montevideo, fueron las únicas estrellas de la larga noche clandestina.
Sus canas no son canas, sino una forma de ser para el quehacer que les espera.
Las arrugas que asoman en sus rostros, dicen he reído y he llorado y volvería a hacerlo.
Las mujeres de mi generación, han ganado algunos kilos de razones que se pegan a sus cuerpos, se mueven algo más lentas, cansadas de esperarnos en las metas.
Escriben cartas que incendian las memorias.
Recuerdan aromas proscritos y los cantan.
Inventan cada día las palabras y con ellas no empujan, nombran las cosas y nos amueblan el mundo.
Escriben verdades en la arena y las ofrendan al mar.
Nos convocan y nos paren sobre la mesa dispuesta.
Ellas dicen pan, trabajo, justicia, libertad, y la prudencia se transforma en vergüenza.
Las mujeres de mi generación son como las barricadas: protegen y animan, dan confianza y suavizan el filo de la ira.
Las mujeres de mi generación son como un puño cerrado, que resguarda con violencia la ternura del mundo.
Las mujeres de mi generación no gritan, porque ellas derrotaron al silencio.
Si algo nos marca, son ellas.
La identidad del siglo, son ellas.
Ellas: la fe devuelta, el valor oculto en un panfleto, el beso clandestino, el retorno a todos los derechos.
Un tango en la serena soledad de un aeropuerto, un poema de Gelman escrito en una servilleta, Benedetti compartido en el planeta de un paraguas, los hombros de los amigos guardados con ramitas de lavanda.
Las cartas que hacen besar al cartero, las manos que sostienen los retratos de mis muertos, los elementos simples de los días que aterran al tirano, la compleja arquitectura de los sueños de tus nietos.
Lo son todo y todo lo sostienen, porque todo viene con sus pasos y nos llega y nos sorprende.
No hay soledad donde ellas miren, ni olvido mientras ellas canten, intelectuales del instinto, instinto de la razón, prueba de fuerza para el fuerte y amorosa vitamina del débil.
Así son ellas, las únicas, irrepetibles, imprescindibles, sufridas, golpeadas, negadas pero invictas mujeres de mi generación.
Luis Sepúlveda, 1999

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